ACTITUD DE LOS PADRES.
No castigar nunca al niño cuando se orine. Ni física, ni psicológica ni socialmente. La enuresis, si bien no es una enfermedad, es un problema que en ese momento el niño no puede superar, y lo que necesita de los padres es comprensión, -que no complacencia- para superar el problema.
Cuando el niño es castigado por orinarse, tenderá a sentirse culpable sobre algo que no pueden controlar, por lo que desarrollará conductas depresivas o agresivas, según los casos.
Paliar los efectos aversivos de la enuresis. El orinarse por la noche lleva consigo una serie de efectos negativos sobre el niño, tales como dormir húmedo, mojar las sábanas, mantener una higiene especial para no oler a orina, no poder salir de excursión, no poder dormir en casa de amigos y familiares, etc. Los padres, cuanto más intenten tapar el problema del hijo, más están reforzando negativamente la conducta de ser enurético, con lo cual la conducta de orinarse se consolida. Con ello no queremos decir que no
haya que evitar las consecuencias negativas de la enuresis, pero ha de para que sea él quien ponga en funcionamiento los mecanismos necesarios para disminuir los problemas derivados de su enuresis. Es una manera de actuar de forma madura, activa y responsable.
Nunca humillar o avergonzar públicamente al niño.
Nunca levantar al niño por la noche. Si lo hacemos, no le ayudamos a crear el mecanismo interno de despertarse asociado a las ganas de orinar, únicamente evitamos que se orine esa noche
CONDUCTA DEL NIÑO.
No utilizar pañales, ya que estos enmascaran la sensación mojado/seco y constituyen un consentimiento latente para orinarse. Al mismo tiempo, eliminan las consecuencias aversivas derivadas de la micción, así como la sensación propioceptiva en el cuerpo del usuario al sentirse húmedo. El niño se despreocupa y no puede crear el mecanismo de despertarse cuando siente ganas de orinar. Adquirir buenos hábitos de higiene, tanto personal como de su habitación.
MEDICACION
No tomar medicamentos si no están prescritos por un médico. Los medicamentos más utilizados son:
- Imipramina (tofranil) a dosis de 25 a 125 mg. por noche, sin exceder los 5 mg. por kilo de peso. Es deseable el seguimiento o control cardíaco mediante electrocardiograma. Se estima una tasa de exito de un 15% y un alto índice de recaída al retirar la medicación.
- Desmopresina (minurin), un análogo de la hormona antidiurética vasopresina, reduce rápidamente el número de noches húmedas por semana, pero existe alguna evidencia de que esto no se sostiene después de finalizado el tratamiento. Al mismo tiempo, se recomienda a los niños no beber más de 240 ml. de líquido durante el tratamiento para evitar el posible riesgo de intoxicación hídrica.
Imipramina (tofranil) a dosis de 25 a 125 mg. por noche, sin exceder los 5 mg. por kilo de peso. Es deseable el
seguimiento o control cardíaco mediante electrocardiograma. Se estima una tasa de exito de un 15% y un alto índice de
recaída al retirar la medicación.
Desmopresina (minurin), un análogo de la hormona antidiurética vasopresina, reduce rápidamente el número de noches húmedas por semana, pero existe alguna evidencia de que esto no se sostiene después de finalizado el tratamiento. Al mismo tiempo, se recomienda a los niños no beber más de 240 ml. de líquido durante el tratamiento para evitar el posible riesgo de intoxicación hídrica.
ALIMENTACIÓN.
No tomar los alimentos que a continuación referimos, después de la comida, o a partir de las 4 de la tarde, ya que modifican
el tono neurovegetativo del niño y que pueden inhibir o estimular el sistema nervioso central.
- Bebidas espumosas: Coca-Cola, Fanta, etc.
- Especias y picantes: salazones, embutidos, escabeches, etc.
- Chocolate y derivados: batidos, Nocilla, Cola-Cao, etc.